Autor: Alejandro Ocaña, Head coach GRIP CrossFit.

INTRODUCCCIÓN / JUSTIFICACIÓN: En nuestro entorno es cada vez más frecuente encontrar personas con enfermedades en diferentes estadios y de diferente naturaleza. El box de crossfit, del cual soy director y entrenador, no es una excepción. Es por ello, que tras en revisar numerosas ocasiones, la literatura científica acerca de los beneficios del deporte en pacientes oncológicos, quiero hablaros acerca de una experiencia personal.

Nuestra deportista Nani Estepa, fue diagnosticada de cáncer de mama bilateral en 2018 . Empezó a practicar Crossfit con nosotros el 28 de septiembre de 2020, día de nuestra apertura y desde entonces, no ha faltado un sólo mes con un promedio de 5 días a la semana. El 18 de enero de 2018 nuestra alumna se sometió a una tumorectomía bilateral y ganglio centinela y dos meses más tarde a 25 sesiones de radioterapia.

Es difícil de explicar el estado de Nani cuando empecé a trabajar con ella. Presentaba debilidad generalizada, era extremadamente sensible al dolor. Tenía déficit de fuerza muscular en movimientos específicos y no específicos, motricidad gruesa limitada, sentido de la propiocepción claramente limitado, dolor localizado en ciertas partes de su cuerpo (por las lesiones de 2ª tratamiento) de este modo, la periodización del entreno se convirtiera en un factor vital en su proceso.

En esta época, levantar una mancuerna de 8kg por encima de la cabeza, para Nani, era todo un desafío. Mantener cierta capacidad de trabajo en la que predominara su sistema cardiovascular, era casi imposible (esto puede deberse a la cardiotoxicidad provocada en el proceso). Mantener su cuerpo en suspensión colgada de una barra por más de 10 segundos era todo un objetivo difícilmente alcanzable para ella en ese momento, mover un kettlebell de 8 o 12kg era difícil, saltar o correr era una tarea que necesitaba demasiada coordinación. En definitiva, la capacidad funcional de nuestra alumna era muy limitada.

A día de hoy, Nani levanta una mancuerna de 17.5kg repetidas veces, con una consistencia firme y segura. Ha generado una reactividad muscular que le permite saltar o sprintar con precisión, coordinación e incluso cierta facilidad. Es capaz de permanecer en suspensión de una barra y realizar movimientos de gran complejidad, mueve y eleva un kettlebell de 20kg con gran facilidad…es ágil, rápida, ha creado tejido muscular perdiendo masa grasa y lo que es aún mejor, confía y cree en si misma, …En resumen, los cambios de Nani son increíbles partiendo del estado en el que iniciaba.

En este tiempo, son destacables en ella los siguientes aspectos:

  • Reducción del riesgo de caídas y fracturas óseas por el aumento de equilibrio, estabilidad y mejor sentido de la propiocepción.

  • Mejora en la vitalidad en sus actividades diarias.

  • Aumento de la fuerza y reducción de la debilidad muscular

  • Aumento de la tolerancia al dolor como la disminución del mismo

  • Aumento de la capacidad cardiovascular (reduciendo la insuficiencia cardíaca y la posible cardiotoxicidad)

  • Disminución del perfil graso

  • Reducción de la inflamación

  • Aumento de la confianza (vital en el proceso que afronta)

  • Un increíble aumento de la autoestima

  • Mejora en los marcadores del sistema inmunitario

  • Una increíble reducción de la ansiedad y depresión

  • Mejora de su capacidad funcional en general

  • Mejora en su calidad del sueño

  • Alivio y disminución de la toxicidad del tratamiento (náuseas, fatiga y dolor)

  • Posible reducción del riesgo de osteoporosis

  • Posible aumento de la flexibilidad metabólica

En este proceso es de suma importancia, considerar la dificultad en la creación del plan de entrenamiento, y que este sea completado. El cansancio, malestar, y/o debilidad debido al tratamiento actual pueden hacer que el entrenamiento sea una tarea complicada de terminar y esto es debido a que la capacidad de recuperación se ve completamente mermada, por esta razón es vital ser muy cuidadoso en el diseño y además saber adaptarlo de una forma dinámica a cada etapa de la enfermedad.

No se trata de sudar ni de terminar exhausto, sino de mantener o mejorar su capacidad funcional, el objetivo es medir y cuantificar el rendimiento.

A mi juicio, señalo los siete factores determinantes a la hora de diseñar una sesión de entrenamiento para este tipo de alumnos:

  • Establecer con tu alumno/a las principales metas u objetivos posibles a corto plazo

  • Tener en cuenta todos los aspectos, inconvenientes o posibles dificultades adherentes al proceso

  • Establecer una periodización y entrenamiento escalonado, la cual está totalmente sujeta a la evolución.

  • Educar a tu alumno a través de charlas comprensivas sobre cómo se debe de sentir, que es normal y que no. Diferenciar entre el dolor que causa el ejercicio tipo (DOMS) y otros dolores posibles en el proceso

  • Proceso gradual y cambiante, es necesario que haya una diferenciación global en cuanto a estímulos mecánicos que recibe

  • Una capacidad de empatía permanente

  • Ser capaz de atender y calmar todas las incertidumbres y preocupaciones suprarrenales adherentes al proceso, evitando así una situación de distrés

  • Comprender las alteraciones metabólicas que ocurren en esta situación y saber gestionarlas en el entrenamiento

Tengamos en cuenta que la capacidad funcional, así como la condición física nos proporciona una valiosa información de qué hacer o no a la hora de recuperar su salud.

Por esto y mucho más, hay que considerar el ejercicio físico, como una prioridad en el abordaje global de los pacientes oncológicos, y en lo que nos ocupa, a la hora de trabajar con personas que han superado un cáncer. Es una herramienta efectiva para mejorar de forma integral la calidad de vida de esta población atendiendo a aspectos del ámbito psicológico, físico y social.

No podemos olvidar que la capacidad funcional está directamente relacionada con mayor nivel de supervivencia y un factor determinante en la capacidad funcional son los niveles de ejercicio físico que los pacientes realizan de forma habitual.

Dentro de los resultados de carácter físico, la fuerza es un factor imprescindible, ya que es una forma eficaz de aumentar la masa muscular en estos pacientes y prevenir graves problemas asociados al tratamiento radioterápico y la propia enfermedad, como es la sarcopenia, la caquexia y la desnutrición.

En cuanto a los valores de carácter psicológico, cabe destacar la mejora en algunos ítems relativos a depresión, autoestima y calidad de vida. No podemos olvidar atender estos aspectos como parte de una terapia integral que, en algunos casos, tiene relación directa con la supervivencia.

Por esto y mucho más (difícil de recoger en un solo video y artículo) creo que está más que justificado la promoción de estudios más amplios y ambiciosos, con criterios objetivos de selección y que analicen parámetros de eficacia, los cuales estén centrados en analizar expresamente la relación entre la eficiencia de la actividad física deportiva (como un factor coadyuvante en el tratamiento de pacientes oncológicos, desarrollando dicha práctica de forma grupal y guiada por un profesional de las ciencias del deporte y a su vez este proceso siempre supervisado por su médico especialista.

CONCLUSIÓN:

Estoy convencido que el entrenamiento físico, es fuente objetiva de mejoría de síntomas y pieza clave en la recuperación funcional tanto para aquellos que se encuentren en tratamiento activo, como para los que lo hayan finalizado recientemente. Por tanto, el deporte y sus beneficios derivados, fundamentan una terapia esencial en el proceso de tratamiento activo de estas personas.

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